¿Es rentable invertir en crowdfunding inmobiliario?

Por admin

El crowdfunding ha llegado para democratizar la inversión y hacerla accesible a todos.

Decantarse por el crowdfunding inmobiliario no solo tiene la ventaja de una buena perspectiva de alta rentabilidad, sino también elegir una forma diferente de hacer algo que tiene mucha tradición en España: invertir en ladrillo.

Participar en grandes operaciones inmobiliarias era algo inalcanzable para el ciudadano medio. Sus opciones pasaban por la compra de un piso, una plaza de garaje o un trastero, por ejemplo. Y, para ello, necesitaba casi el ahorro de toda una vida. Una barrera que se ha roto con el crowdfunding o financiación colectiva. Este sistema permite a cualquier ahorrador invertir en un proyecto inmobiliario, incluso una promoción de viviendas, con poco capital.

Facilidad para invertir

El crowdfunding pone las cosas fáciles. Gracias a las plataformas tecnológicas, invertir es un proceso sencillo y rápido. Una vez registrado, el usuario elige el proyecto o los proyectos que le interesan e invierte de forma 100% online, sin papeleos ni desplazamientos.

Capacidad de elección del inversor

A diferencia de lo que ocurre en los fondos de inversión, donde los ahorradores delegan a un gestor profesional la toma de decisiones y la gestión sobre la inversión de su patrimonio, en el crowdfunding es el propio inversor el que decide dónde y cuándo invierte.

Posibilidad de diversificar

Ya no es preciso destinar todos los ahorros a una vivienda. El crowdfunding permite diversificar por número y por tipo de proyecto: residenciales, comerciales, logísticos… El inversor puede elegir, también, su estrategia: deuda, plusvalía o rentas.

Riesgo controlado

En el crowdfunding, como en cualquier inversión, existen riesgos. Es verdad que, en este caso, la inversión supone la adquisición de un porcentaje de un activo tangible: el propio inmueble. Además, el hecho de poder diversificar tu inversión en diferentes proyectos supone reducir la exposición y, con ello, el riesgo.

Un sector refugio

Tradicionalmente, el inmobiliario ha sido un valor refugio. La pandemia demostró que el sector ha sabido reestructurarse y reforzar su estructura financiera. Con independencia de los ciclos económicos, todo apunta a que ha alcanzado una solidez que invita a tener confianza en el futuro.

Dentro de todas estas ventajas hay dos que realmente marcan
la diferencia. El crowdfunding tiene la capacidad de unir a un grupo de personas para lograr un objetivo que de forma individual sería imposible, además, es fácil de entender: se financia un activo inmobiliario y la rentabilidad se derivará de una venta (plusvalía), un alquiler (renta) o un interés (préstamo). Dos argumentos que, en el complejo mercado actual, son casi imbatibles.

No es necesario ser un experto en el sector para invertir en crowdfunding.

Hay dos clases de plataformas de crowdfunding:

DIRECTO

Es el que, el promotor inmobiliario, directamente, ofrece a pequeños inversores el que participen en una promoción inmobiliaria determinada, en la cual, la titularidad de la promoción ya figura inscrita a nombre del promotor.

El promotor está presente hasta el final de la inversión, es decir, hasta la venta del producto y retorno de inversión más beneficio a inversores, lo que representa una garantía para ellos.

El promotor siempre tiene una inversión superior a la suma de la totalidad de los pequeños inversores.

Este sistema, facilita más seguridad, al inversor, del retorno de su capital más su rentabilidad.

Asimismo, al eliminar la intermediación de terceros, desaparecen los costes de captación de inversores de otro tipo de plataformas, como las llamadas PFP, lo que es importante para reducir costes de la inversión.

Este sistema colectivo se ampara en el código de comercio de los artículos 239 al 243, ambos inclusive. Y en lo menester en lo que se especifique en el contrato que une a las dos partes: PROMOTOR y PARTICIPE. 

FT Inversión ofrece el modelo de crowdfunding directo 

PFP

Es una plataforma tecnológica creada para intermediar entre promotores que requieren de financiación y la de pequeños inversores que aporten tal financiación.

No realizan ninguna inversión en los proyectos que recomiendan.

Sus honorarios superan, generalmente, un 10%, y que, repercuten al promotor.

El equipo se ocupa de todo el proceso, desde la búsqueda y selección del proyecto, hasta la estructuración de las operaciones, de los que deja claro que no asume ninguna responsabilidad sobre el buen fin de la inversión y posible pérdida del capital invertido. Deben estar autorizadas por la CNMV para poder operar, pero la CNMV deja muy claro que no revisa ni garantiza las inversiones.

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